¡Finalmente venciste al miedo! O al menos momentáneamente, y le dices lo que sientes a esa persona.
Eso si que ha sido un alivio ¿no crees?
Contrario a lo que creías, no se acabo el mundo, ninguna señal o acontecimiento cósmico ha caído sobre ti, no se cumplió la profecía de los Mayas o nada de lo que tu mente proyectado en todo ese tiempo que te debatiste si decirlo o no, dejando de lado la importancia de lo que creyeran que pensarían los demás y dándote importancia a si por sobre todo, dejando que las palabras sean las protagonistas.
¿Qué viene ahora? Ver el impacto de las palabras que por tanto tiempo dejaste de pronunciar y ver que cambios vienen, porque ninguna declaración viene sin un cambio, no importa que tan pequeño sea o se crea que es.
¿Por qué sera que le tememos tanto a esas pequeñas (o grandes, dependen de lo que calles) palabras que tu mente calla?
Un gran discurso puede estar lleno de nada, mientras que una declaración de no menos de 5 palabras pueden comenzar el inicio de, incluso, una nueva vida.
Entonces piensa ¿por qué tienes tanto miedo a decir algo que esta en la punta de tu lengua hace tanto? Si es miedo al cambio ¿realmente estás viviendo la vida que quieres?

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