Recuerdos vuelven, la lluvia es la
culpable y sin querer nos quedamos viendo a la nada mientras nuestra
mente hace un viaje por los recuerdos de un pasado que, algunos, no
quieren que se repita.
La primera vez que nos vimos; las primeras palabras que cruzamos;besos;
el esperado y ansiado “primer paso”
para ser más que amigos;
opiniones (que te importan y otras que
no) de amigos y conocidos respecto a esa persona;
la larga lista de dudas acerca de todo
que se imprime en tu cabeza;
alguna pista que ignoraste y que fue la
razón de “el final”;
cosas que celebraron; peleas; reconciliaciones; caricias;
algún viaje juntos; encontrar por “casualidad” esas
fotos juntos que debían haberse borrado; pensar en planes que nunca
se concretaron;
charlas infinitas que provocaron tantos
insomnios;
canciones dedicadas que vuelves a
escuchar casi que por tortura;
noches en que te quedabas viéndola
dormir;
mañanas donde lo primero era despertar
sintiendo sus besos;
mentiras; desilusiones...
En fin, lo bueno y lo
malo pasa por la mente hasta que la lluvia termina, el cielo se
despeja y el sol vuelve a brillar.
Nos “permitimos” -para algunos es
inevitable- ser débiles y recordar algo que nos entristece pero eso
sirve para mirar lo que tenemos y seguir esforzándonos por mejorar
día a día, si es posible con una sonrisa y ayudando a otros a hacer
lo mismo.
Tengamos en cuenta que el pasado puede
que haya sido doloroso, pero nunca podremos negar que nos enseño una
gran lección.

