Este ha sido uno de esos
días en que llueve y la mente activa una especie de suiche, haciendo que uno
quiera caminar bajo ella, para no pensar, para que el agua nos relaje o para
creer, más bien ilusionarnos, que todos nuestros problemas desaparecen por esos
maravillosos minutos.
Este sonido y sensación nos
aleja de todo, nada de lo que nos rodea tiene tanta importancia como cada paso
y las gotas golpeando tu cara.
Ese momento tan
maravilloso en el que así haya cientos de personas a tu alrededor, algunos señalándote
por el hecho de caminar bajo la lluvia, como esas que dicen “adorar la lluvia”
y son los 1º en buscar techo, te hace recordar que muchas veces los únicos que
siempre están junto a ti son tus pensamientos, esos que no puedes evitar.
Agradécele y la vez ódiala,
a esta lluvia que te hace recordar todo en 1 segundo, recuerdas momentos, lugares
y, así trates de no hacerlo, personas (o solo ESA persona). Esa(s) que nuestro
corazón se niega a dejar atrás a pesar de todo.
Nunca faltara esa persona que hará que tus pensamientos, al igual que la lluvia, haga que pienses en todo pero a la vez en nada.

