Pensaba en que seria genial que alguien apareciera de la nada y se la llevara aún si fuera un desconocido el que se lo propusiera.
Ryan había decidido escaparse de su trabajo, no podía estar en ese lugar cuando en la ventana de su oficina el clima de la montaña invitaba a disfrutarlo... Sin embargo, no pensaba ir solo y dudando tomo su celular y le escribió a ver si ella estaba dispuesta a escaparse y disfrutar de una tarde distinta, algo para salir de la rutina.
Kathlyn estaba frente a su computador, había pasado ya rato desde que termino todo lo que debía y no lograba entretenerse con nada, todo parecía perder sentido. De repente nota que su celular anuncia la llegada de un mensaje, lo tomo como siempre, pensando que tal vez así podría estar menos aburrida, hablando de nada mientras llegaba la hora de irse a su casa.
Ryan, un admirador que ella sabia que traía loco desde que el la vio por primera vez, solo le había escrito esto: "La tarde, el clima y pensar en ti fue lo que me hizo escaparme de todo, quiero estar contigo, irnos y escapar de todo aunque sea por una vez, me acompañas?".
Ella se quedo inmóvil por unos segundos, primero ese mensaje que demostraba parte de lo que su admirador haría por ella y luego porque su mente era una maraña de pensamientos: "¿Que hago? ¿Debería ir? ¿Escapar de la rutina o resignarme un día mas a solo esperar que las horas pasen?"
La duda la invadía, quería escaparse y sabia muy bien que pasaría si se iba, en otra oportunidad el le expreso sus fantasías con ella.
Finalmente le respondió: Ven a buscarme lo más pronto que puedas, inventare algo o simplemente me iré.
No era necesario que le dijera eso, el ya presentía su respuesta y la estaba esperando en donde ella trabajaba, esperando ansioso que ella bajara.
Finalmente llego, ella de piel blanca, unos senos perfectos, labios por los cual el deliraba y unos ojos verdes maravillosos, "la mirada de las 1000 expresiones" como el la llamaba.
Ella lo vio, el era mas alto que ella, moreno, de contextura gruesa, pelo negro corto y una mirada que expresaba todo lo que el callaba.
Salieron de ese lugar, aún cuando el no se la pasaba mucho por ese sitio sabia que varias personas sabían quien era el, caminaron hasta el carro sin cambiar muchas palabras y empezaron a rodar. Sabían que una de las razones que los motivaba a hacer eso era la montaña, así que hacia allá tomaron camino, sin pensarlo mucho.
Finalmente llegaron, un pequeño sitio que pocos conocían, un pequeño paraíso que Ryan usaba cuando quería perderse del mundo.
Caminaron un poco mas para encontrar el sitio perfecto, el lugar que les permitía disfrutar todo y a la vez que nadie supiera que estaban allí.
Sin perder tiempo lo primero que hizo fue voltearla y besarla como nunca nadie lo había hecho. Ella besaba de una manera única, ninguno de los dos había sido besado con tanta intensidad, lujuria y pasión por una misma persona.
El no pudo aguantar un segundo más y empezó a recorrer su cuerpo con las manos y su lengua, mientras la desvestía suavemente. Aprendió cada centímetro de su cuerpo, con el cual había fantaseado desde que la conoció; ella se dejaba llevar con gran placer mientras sus uñas dejaban huella en su pecho y su espalda.
Le había quitado casi toda la ropa, excepto el cachetero negro, su favorito, ese que moldeaba perfectamente su cintura, la acostó y como se lo dijo cuando le dijo sus fantasías se lo quito con la boca, no sin antes su lengua recorrer sus muslos y ver como ella se estremecía por lo que el hacia...
Las horas pasaron, el clima era perfecto, un frío que recorría sus cuerpos mientras el calor de ambos los invitaba a seguir hasta no poder más...
No sabían bien cuanto tiempo tenían allí y en realidad a ninguno le importaba, solo estaban allí admirando la ciudad y repasando en sus mentes todo lo que había pasado una vez mas.
Finalmente se incorporaron, se dieron un último beso con la misma intensidad que al principio y se marcharon. Luego de dejarla a ella en la puerta de su casa el toma camino a ver clases, sabiendo que va tarde, pero que por haber cumplido esa fantasía valía la pena lo que fuera.
Ahora solo una duda recorre la mente de ambos...
"¿Será esto una aventura que podamos repetir o es solo algo que solo paso una vez y no mas?"
En un día como hoy, con una lluvia que salio de la nada y alboroto aún mas el calor Kathlyn estaba en su oficina, haciendo su trabajo casi que por inercia, ya que en realidad no quería estar allí. Para ella era mejor estar haciendo lo que imaginaba antes que estar allí sentada.
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